A partir de los 65 años el colchón debe cumplir tres funciones específicas: facilitar la entrada y salida de la cama (altura 25-30 cm óptima), dar soporte vertebral firme para evitar dolores articulares al levantarse, y ser compatible con cama articulada geriátrica si fuera necesario. La firmeza ideal es media-alta o alta (los blandos hacen que el mayor se hunda y le cuesta levantarse). El Hypnia Bienestar Superior con 15 años de garantía es la mejor opción premium. Para presupuestos ajustados, el Duérmete Mylos Biogel ofrece 28 cm de altura cómoda con buen soporte. Si la persona usa cama articulada (electromecánica con cabezal y piecero ajustables), el Pikolin Pole Active látex 100% es el más recomendado por su capacidad de adaptarse al somier. Para soporte vertebral máximo en cama geriátrica, el Duérmete Dorsal Visco articulable está específicamente diseñado para residencias y mayores con problemas dorsolumbares.